Edad Media | Gótico
El Origen del Gótico
La Catedral de Chartres. La Influencia del Abad Suger y Bernardo de Claraval
Introducción
La arquitectura gótica, que emergió en Europa occidental a mediados del siglo XII, es un estilo profundamente ligado a las transformaciones espirituales, filosóficas y sociales de la época. En su obra “La Época de las Catedrales”, el historiador francés Georges Duby expone cómo la espiritualidad cristiana en proceso de renovación, el pensamiento escolástico y la reforma monástica influyeron directamente en la creación de este estilo arquitectónico que sería utilizado para la construcción de las grandes catedrales medievales. Entre las influencias más significativas para el desarrollo del gótico se encuentran el Abad Suger de Saint-Denis y Bernardo de Claraval, dos figuras claves en la transformación del pensamiento religioso y artístico. En particular, la Catedral de Chartres, una de las obras cumbres del gótico temprano, refleja tanto las innovaciones estructurales del estilo como las corrientes espirituales y filosóficas que definieron su creación.
Este ensayo analizará el origen del gótico en el contexto de la transición del estilo románico, la influencia de la escolástica y las ideas de San Bernardo de Claraval, el papel del Abad Suger en la creación del gótico en Saint-Denis, y cómo todos estos elementos se manifiestan en la Catedral de Chartres.

Del Románico al Gótico: Un Cambio de Paradigma
El surgimiento del gótico está estrechamente relacionado con el estilo arquitectónico que lo precedió: el románico. Este estilo, dominante en Europa entre los siglos X y XII, se caracterizaba por sus estructuras sólidas, muros gruesos y ventanas pequeñas, que daban a los edificios una apariencia de fortaleza. Los arcos de medio punto, las bóvedas de cañón y los contrafuertes internos eran características esenciales del románico, cuya finalidad era transmitir estabilidad y protección, pero que también limitaban la altura y la luminosidad de los espacios interiores.
El gótico, por el contrario, se definió por su capacidad para superar esas limitaciones estructurales mediante una serie de innovaciones técnicas y estéticas que transformaron la experiencia del espacio sagrado. Los arcos apuntados u ojivales, las bóvedas de crucería y los arbotantes permitieron que las iglesias se elevaran hacia alturas sin precedentes, al mismo tiempo que sus paredes podían ser perforadas con amplias vidrieras. Estos cambios no solo alteraron la apariencia de los edificios, sino también su función teológica y espiritual, al hacer que la luz natural jugara un papel central en la experiencia religiosa. En resumen, mientras que el románico expresaba solidez y aislamiento, el gótico abrazaba la luz y la elevación, simbolizando una nueva relación entre el ser humano y lo divino.
Este cambio radical en la arquitectura no ocurrió en un vacío, sino que fue el resultado de transformaciones intelectuales y espirituales más amplias que definieron el siglo XII.

La Influencia de la Escolástica: Filosofía y Teología en el Gótico
La escolástica, el movimiento filosófico-teológico que floreció en las universidades medievales, fue una de las influencias intelectuales clave en el surgimiento del gótico. Su método de estudio, que consistía en aplicar la razón para comprender las verdades de la fe, ofreció una nueva forma de pensar sobre el mundo y la relación entre el ser humano y Dios. Filósofos y teólogos como Pedro Abelardo y San Anselmo de Canterbury fueron figuras prominentes de la escolástica, y su trabajo reflejaba un intento por reconciliar la fe cristiana con el pensamiento racional.
La escolástica promovió la idea de que la razón podía ser una herramienta para acceder al conocimiento divino, lo que condujo a una reinterpretación de la luz como un símbolo de la verdad revelada. Este pensamiento tuvo un impacto profundo en la arquitectura gótica, donde la luz física—permitida por los grandes vitrales—se convirtió en una metáfora visual de la “luz divina”. Las catedrales góticas, con sus amplios ventanales de vidrio coloreado, no solo representaban un avance técnico, sino que también encarnaban una teología basada en la revelación y la claridad. Para los escolásticos, así como para los arquitectos que seguían sus principios, la luz no era meramente física, sino un símbolo del conocimiento y la verdad que iluminaban el alma.
Esta influencia de la escolástica en la arquitectura gótica se manifiesta de manera notable en las grandes catedrales francesas, donde la luz juega un papel fundamental en la estructura y la simbología de los edificios. La Catedral de Chartres, como veremos, es un ejemplo paradigmático de esta conexión entre el pensamiento escolástico y la arquitectura gótica.

San Bernardo de Claraval y la Estética de la Sencillez
Otra influencia crucial en el desarrollo del gótico fue San Bernardo de Claraval, una de las figuras religiosas más influyentes del siglo XII. Aunque San Bernardo no promovió directamente el estilo gótico, su visión sobre la espiritualidad y la arquitectura influyó de manera significativa en su surgimiento. Como líder de la Orden del Císter, San Bernardo promovió una vida monástica basada en la austeridad, la sencillez y la pureza espiritual. En su famosa “Apología a Guillermo de Saint-Thierry”, San Bernardo criticó duramente el lujo y la ornamentación excesiva en las iglesias, que consideraba distracciones de la verdadera devoción a Dios.
Para San Bernardo, los edificios sagrados debían ser espacios sobrios y desprovistos de ornamentos que pudieran desviar la atención de los fieles. La arquitectura, al igual que la vida monástica, debía reflejar la simplicidad y el orden divino. Aunque el gótico eventualmente abrazó una mayor ornamentación en forma de esculturas y vitrales narrativos, los primeros ejemplos de arquitectura gótica muestran la influencia de San Bernardo en su enfoque en la estructura y en la creación de un espacio sagrado que invitaba a la meditación y la oración.
Uno de los aspectos más significativos de la visión de San Bernardo fue su relación con la luz. Aunque San Bernardo promovía la sencillez, también reconocía el poder simbólico de la luz como una manifestación de la presencia divina. Las iglesias cistercienses, como la Abadía de Fontenay, fueron diseñadas de manera austera, pero hacían un uso deliberado de la luz natural para crear un ambiente espiritual. Aunque no promovió directamente el uso de grandes vitrales, su influencia en la concepción del espacio sacro como un lugar de encuentro con lo divino tuvo un impacto duradero en la evolución del gótico.

El Papel del Abad Suger en Saint-Denis
Si San Bernardo representaba una tendencia hacia la austeridad, el Abad Suger de la Abadía de Saint-Denis fue, en muchos sentidos, el contrapeso que promovió una visión más espectacular del espacio sagrado. Considerado el padre del gótico, Suger fue un clérigo visionario que transformó la arquitectura eclesiástica mediante su innovadora renovación de la basílica de Saint-Denis, la iglesia donde se enterraba a los reyes de Francia. Para Suger, la arquitectura debía reflejar la grandeza de Dios, y los edificios sagrados debían ser una expresión de la gloria divina en la Tierra.
En la renovación de Saint-Denis, Suger introdujo varios de los elementos que definirían el gótico, como los arcos apuntados, las bóvedas de crucería y los arbotantes. Sin embargo, su mayor contribución fue la incorporación de grandes vitrales que inundaban la iglesia con luz natural. Para Suger, la luz era un símbolo de la presencia de Dios, y la experiencia de estar dentro de una iglesia gótica debía evocar una sensación de elevación espiritual. En sus escritos, Suger describió cómo los vitrales permitían que la “luz divina” penetrara en el espacio sagrado, creando una atmósfera que facilitaba la conexión del alma con lo celestial.
La visión de Suger no solo transformó Saint-Denis, sino que sirvió como modelo para las futuras catedrales góticas, incluida la Catedral de Chartres. Su enfoque en la luz y en la verticalidad, que buscaba elevar a los fieles hacia lo divino, fue un componente esencial del desarrollo del gótico y un contraste con las ideas más austeras de San Bernardo.

La Luz y el Simbolismo en Saint-Denis
Duby destaca que Suger veía la luz como una manifestación tangible de la presencia de Dios. En sus escritos, Suger explica cómo las paredes de la iglesia debían parecerse al cielo, brillando con la luz divina a través de las vidrieras. Este concepto fue revolucionario para la época, ya que rompía con las arquitecturas más oscuras y pesadas del románico, permitiendo que el espacio sacro se sintiera elevado y lleno de una presencia espiritual palpable. El concepto de “luz divina” desarrollado por Suger influyó profundamente en las catedrales góticas que le siguieron, incluido Chartres, donde la luz se convirtió en una herramienta para acercar a los fieles a Dios.

Chartres: Manifestación de las Ideas Teológicas
La Catedral de Chartres, iniciada después de un incendio en 1194, es una de las primeras y más importantes catedrales góticas que encarna tanto las innovaciones estructurales del estilo como las influencias espirituales y filosóficas que definieron su creación. Chartres no solo es una obra maestra de la arquitectura, sino también un ejemplo claro de cómo las ideas teológicas de la época se manifestaron en el diseño de las catedrales.
Elementos Arquitectónicos
La Catedral de Chartres introduce varias de las innovaciones técnicas que definieron el estilo gótico. El uso del arco apuntado permitió a los arquitectos construir techos más altos y esbeltos, creando una sensación de verticalidad y ligereza. Las bóvedas de crucería distribuyen el peso de la estructura de manera más eficiente, lo que permitió abrir grandes espacios para las vidrieras, el elemento clave en el simbolismo teológico de la luz.
Los arbotantes son otro elemento arquitectónico clave en Chartres. Estos soportes exteriores permitieron liberar los muros de carga interna, lo que hizo posible la inclusión de vitrales de grandes dimensiones. De este modo, los vitrales de Chartres no solo son un logro técnico, sino también una manifestación de la “teología de la luz” defendida tanto por Suger como por el pensamiento escolástico. La luz que penetra a través de los vitrales, con sus colores vibrantes y escenas bíblicas, crea un ambiente espiritual que refleja la creencia de que la luz divina puede iluminar tanto el espacio físico como el alma de los fieles.
Programa Escultórico y Simbólico
Además de la arquitectura, Chartres destaca por su portada esculpida, que narra historias bíblicas y teológicas a través de una elaborada iconografía. Las esculturas de la catedral son un reflejo de la teología visual de la época, que utilizaba imágenes para educar a los fieles y transmitir mensajes doctrinales. En la portada real, por ejemplo, se representan figuras del Antiguo y Nuevo Testamento, así como escenas del Apocalipsis, que reafirman la autoridad divina y la salvación a través de Cristo.
Este programa escultórico, aunque más ornamentado de lo que San Bernardo hubiera aprobado, también refleja la influencia escolástica, ya que cada imagen está cuidadosamente diseñada para comunicar una enseñanza específica sobre la fe cristiana. En este sentido, Chartres no es solo un edificio, sino un libro de piedra, que instruye a los fieles a través de sus imágenes y símbolos.

El Gótico al Paso del Tiempo
Aunque la Catedral de Chartres es una de las primeras y más importantes del estilo gótico, otras catedrales también reflejaron esta evolución arquitectónica. Ejemplos como Notre-Dame de París, la más icónica del alto gótico francés y construida entre los siglos XII y XIV, con sus torres gemelas, rosetones, esculturas detalladas, es famosa por su uso magistral de los arbotantes, que permiten una elevación impresionante de sus muros y una mayor presencia de luz en el interior. O la Catedral de Reims, lugar de coronación de los reyes de Francia, que destaca por la complejidad y detalle de sus esculturas y sus bóvedas sexpartitas.
Fuera de Francia, la más notable es la Catedral de Colonia, comenzada en el siglo XIII y completada en el XIX, con sus torres gemelas de más de 150 metros de altura que reflejan las tradiciones arquitectónicas alemanas. Y también está la Catedral de Salisbury en Inglaterra, con su torre central y el énfasis en la simetría y equilibrio, representa una interpretación más horizontal del gótico, en contraste con la verticalidad extrema del gótico francés. Todas ellas son testimonios de la expansión del gótico por Europa, con cada región adaptando los principios del estilo a sus propias tradiciones locales.
Con el pasar del tiempo, en el siglo XIX, el gótico experimentó un renacimiento a través del neogótico, impulsado por el romanticismo y un deseo de revivir el pasado medieval. Este estilo fue adoptado tanto en edificios religiosos como civiles, pero, a diferencia del gótico medieval, el neogótico fue más decorativo y menos funcional, con un enfoque en la recreación de la estética gótica sin la carga teológica y estructural de sus orígenes.




Conclusión
El desarrollo del estilo gótico, con la Catedral de Chartres como una de sus máximas expresiones, fue un proceso profundamente influenciado por el pensamiento religioso y filosófico del siglo XII. La transición del románico al gótico reflejó no solo avances técnicos en la construcción, sino también una nueva manera de concebir la relación entre el hombre, la arquitectura y lo divino. La escolástica, con su énfasis en la razón y la revelación, influyó en el simbolismo de la luz en el gótico, mientras que San Bernardo de Claraval promovió una estética de la sencillez que, aunque en tensión con la ornamentación gótica, dejó una huella importante en sus primeras etapas.
El Abad Suger, por su parte, desempeñó un papel crucial en la creación del gótico, introduciendo innovaciones que transformarían el paisaje arquitectónico de Europa. Chartres, con su estructura monumental y su uso del espacio y la luz, es el ejemplo paradigmático de cómo todas estas influencias confluyeron en la creación de un estilo que no solo definió una época, sino que perduraría como uno de los logros más grandes de la historia del arte occidental.
